miércoles, julio 08, 2009

Nonnullus. Suplemento Especial. XXV aniversario de la muerte de D. Claudio Sánchez Albornoz

Hoy 8 de julio se cumplen veinticinco años de la muerte de uno de los grandes maestros de la Historiografía española, D. Claudio Sánchez Albornoz. Una de las voces más autorizadas del medievalismo internacional y una de las grandes figuras del mundo universitario hispanoamericano. Con motivo de esta conmemoración, Nonnullus, revista de Historia ha querido dedicarle un suplemento especial en el que participan profesionales de ambos lados del Atlántico. Este trabajo estará disponible en la red el próximo otoño, más concretamente la segunda semana de octubre.

Se trata, no sólo de recordar al historiador, sino al hombre, al político, al pensador, al profesor, y su legado. Desde esta premisa, nuestros colaboradores, proyectarán su mirada también sobre la obra de D. Claudio y harán balance de su influencia en la historiografía actual. Todo para honrar la memoria de quien fue maestro de maestros.

domingo, junio 28, 2009

¡Ay del ay que del alma llega y en llegando allí se queda! (Afilando la pluma)


Hoy, curiosamente, este post será una filípica, o al menos eso pretendo. Parece ser que de la crisis de la historiografía pasamos a la crisis vocacional. Y hete aquí que resulta que, al final y a nuestro pesar, "las humanidades están en peligro de extinción". Con o sin Bolonia la pregunta que resuena en nuestros oídos es la misma, la que nace de la incredulidad de quienes viven en un falso pragmatismo. "¿Para qué sirve la Historia?", nos dicen. Y entonces el historiador traga saliva, suspira y encoge los hombros, y ocurre "¡Ay del ay que del alma llega y en llegando allí se queda!..."; en el mejor de los casos podrá defenderse explicando que, como dijo Helmut Kohl, " un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir", pero, muy a nuestro pesar, y aunque tenga toda la razón del mundo, quién pregunta no quedará satisfecho. Ocurre lo mismo que con el latín, víctima de muchos estudiantes descreídos que no asimilan que los conocimientos de latín ayudan a conocer otras lenguas de la misma familia, y dotan de agilidad mental, pero en fin.

En la Era Bolonia somos un "sector improductivo". No, señores. Lo que ocurre es que, igual que no es de recibo aplicar la idea y los conceptos derivados de una economía plenamente capitalista para definir la economía preindustrial, no lo es tampoco intentar asimilar y encuadrar las Ciencias Sociales en un plan diseñado y orientado, exclusivamente, para las carreras técnicas. Hay que buscar un término medio que nos permita adaptarnos a esta nueva situación y nos permita encontrar el sitio que a las Humanidades les corresponde. Otros mejor que yo, podrán hablar de lo que significa este cambio, y de lo que conllevaría la necesaria renovación académica, yo sólo me limito a constatar, en pocas palabras, que esta realidad existe, y a reivindicar los estudios históricos, su validez y el papel social que cumplen. Tenemos una reponsabilidad clara, no sólo para con la Historia, sino también para con la sociedad del momento, pese a la dificultad que parece haber actualmente para desempeñar nuestro oficio. El oficio de historiador, como tantos otros, está infravalorado. Se nos tacha de eruditos, de pedantes. No podemos alejarnos de la realidad que nos rodea, las torres de marfil nunca fueron hogares acogedores, y la esencia del conocimiento se basa en la interacción y la difusión.

Seguramente muchos pensarán que estas líneas no pasan de una pataleta. Pues bien, no es así. Serían tan sólo eso si se quedara en una queja al viento, pero lo que desde esta plataforma digital promovemos son las obras. ¿No se supone que llevamos sumergidos en una crisis historiográfica desde finales de los años 70? ¿No es hora ya de salir de ella, de impulsar nuevas opciones y retomar o modificar viejos caminos? Pues eso, la responsabilidad es nuestra: debemos actuar.

martes, junio 23, 2009

A la muerte de un maestro: Adios, Don Julio

(1936-2009)

La Historia y el medievalismo están de luto, ha muerto Don Julio Valdeón Baruque, y con su muerte hemos perdido a otro de los grandes maestros de la historiografía española. De su trayectoría no voy a hablar en estas líneas, porque en los obituarios que enlazamos ya se habla extensamente de todo el aparato de su obra, sus bienmerecidos premios y su labor académica. En este breve post, lo que quiero resaltar era lo que para muchos significaba el nombre de Valdeón.

Para los que, mientras estudiábamos la carrera, nos tocó desestrañar los misterios del Feudalismo a través de su obra, y la de otros autores como Anderson, Duby, Le Goff, Martín, etc., Don Julio representaba el ideal más cercano de lo que era un gran medievalista. Para nosotros, jóvenes historiadores, era uno de esos grandes nombres que era obligatorio conocer; pecado, no haber leído; y casi blasfemo, olvidar citarle en nuestros trabajos de Historia Medieval. Ahora que se ha marchado, nos queda su trabajo. Muchos no tuvimos el placer de conocerle en persona, pero sus palabras resuenan en nuestra memoria y continúan marcando el camino.

Desde este pequeño rincón queremos expresarle a la familia nuestro más sentido pésame.
Adios, Don Julio. Hasta siempre, hasta que volvamos a encontrarnos en el recodo de álguno de sus libros. Gracias, Maestro.

http://www.abc.es/20090622/nacional-castilla-leon-valladolid/muere-julio-valdeon-baruque-200906220112.html

http://archivium-sancti-iacobi.blogspot.com/2009/06/julio-valdeon-baruque-sttl.html

http://www.publico.es/agencias/efe/233844/fallece/medievalista/academico/julio/valdeon/baruque

http://www.soitu.es/soitu/2009/06/21/info/1245617587_409607.html

http://www.periodistadigital.com/cultura/object.php?o=1186458

viernes, mayo 15, 2009

Paralelismos políticos: Rodrígues Sampaio y Cánovas del Castillo

Rodrigues Sampaio visto por R. Bordalo Pinheiro
y Cánovas del Castillo en una caricatura de 1880 (El Bueñuelo)


Dos caricaturas de la época.
Cánovas y Rodrigues Sampaio aparecen representados como maestros de escuela
junto a los principales políticos de sus respectivos países como alumnos.

Lamentablemente son muchas las ocasiones en las que se cumple el tópico de que España y Portugal son dos vecinos que se dan la espalda; y lo que suel olvidarse es que en la Historia Peninsular se ha dado muchos paralelismos, con encuentros, uniones, guerras y malentendidos, en ambos países. El desarrollo político del siglo XIX en ambos es una buena muestra de ello.

La propuesta que hoy traigo a estas páginas, no es otra que la de enfrentar a dos de los grandes políticos peninsulares. Dos hombres que marcaron, para bien o para mal, la política de ambos países en la segunda mitad del siglo. Se trata del portugués António Rodrigues Sampaio (1806-1882) y del español Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897).

De Cánovas podemos decir que fue el artífice de la Restuaración y el padre del Turnismo que gobernó España, además de un historiador prolífico y un gran orador. Participó en el Manifiesto de Manzanares y en el proceso que dio lugar al Bienio Progresista, para acabar siendo el líder carismatico del Partido Conservador hasta su asesinato en 1897.

Rodrígues Sampaio fue una de las figuras más representativas del Rotativismo ( sistema político idéntico al caso español), periodista crítico, se vio involucrado en los hechos más importantes de la historia portuguesa del momento. Cabeza visible del Partido Regenerador ( que se alternaba en el gobierno con los progresistas), participó como minisro en varios gobiernos y obtuvo en tres ocasiones el cargo de Ministro do Reino entre 1870 y 1881.

Es bastante singular, y por ello debe destacarse, el paralelismo entre ambos políticos, tanto es así que como podemos apreciar en ambas caricaturas se les llegó a representar en el papel de "maestros de la clase política". Mucho más podría decirse de ambos hombres, pero teniendo en cuenta que esto sólo es una pequeña puntualización que tiene como objetivo mover la curiosidad del lector hacia biografías más extensas y detalladas de estos dos grandes representantes del liberalismo peninsular decimonónico, creo que es justo terminar esta nota en este punto.