domingo, agosto 16, 2009

Una mirada sobre el cinematógrafo...


Decía Vicente Blasco Ibañez en el prólogo de su fantástica obra "El paraíso de las mujeres" que "si la cinematografía no hubiese de dar en el curso de su desarrollo otras cosas que el sainete grotesco e inverosímil que hace reir con payasadas de clown, o las historias de ladrones y detectives, yo abominaría de ella, como lo hacen muchos. Pero el nuevo arte esta todavía en los primeros vagidos de su infancia; no tiene mas alla de veinticinco anos de existencia--que equivalen a veinticinco minutos en la historia de un invento útil--, y nadie sabe hasta donde pueden llegar el desarrollo de su juventud y el esplendor de su madurez". (1922)

El invento, como vaticinaba Blasco Ibáñez, ha superado ya el centenario ha conseguido alcanzar todas las expectativas que en él se pusieron. Sin embargo, el historiador excéptico se resiste, en muchas ocasiones, en sondear más allá de la superficie de la película para encontrar, por encima de todo lo que el cine tiene de artificial, esa natural esencia de la sociedad que lo produce. Más allá del género documental, pueden seguirse el rastro que dejan "las circunstacias". No quiero entrar ahora en el debate existe entre Cine e Historia, usos y abusos, eso será en otro momento y de forma más extensa. Estas líneas son únicamente un primer adelanto.

Y como todo debe tener una cronología definida, para el buen orden y manejo tanto del investigador como del lector, siempre es bueno comenzar por el principio, o mejor dicho, por las primeras grabaciones que se encuadran dentro de un género que trata de ser espóntaneo y costumbrista, como fue el de las "escenas naturales" que nos transportan a los años finales del siglo XIX, y que pueden considerarse como una fuente extraordinaria para el estudio de algunos aspectos de la sociedad de la época. Las grabaciones, todas ellas rodadas antes de 1900, son un buen testimonio y en la red podemos encontrar algunas de las más famosas. Muchos son los pioneros, pero entre ellos podemos destacar los siguientes:

Edison y Dickison desarrollaron el quinetoscopio en 1888, fue uno de los precursores y la competencia directa al otro lado del Atlántico, y tempranamente pusieron en marcha las pruebas para la grabación de imagen y sonido. Ésta es la única grabación superviviente, por su carácter experimental se cree que nunca se hizo un pase público de la misma. Data de 1895 y pertenece a la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.




Otro nombre a destacar es el de Louis Aimé Augustin Le Prince, largo tiempo olvidado, quien en 1888 realizó Roundhay garden scene (1) y Traffing crossing Leed´s Bridge (2). Le Prince desapareció misteriosamente en 1890*.


Mucho más conocidas son las realizadas por los hermanos Lumière con su cinematógrafo, entre las que encontramos las conocidas Salida de la fábrica Lumière (a), Llegada de un tren a la estación de la Ciotat (b), El desayuno del bebé(c), L'arroseur arrose (d), o La Pêche aux poissons rouges (e), que causaron sensación entre un público maravillado que poco a poco fue llenando las salas.

a)
http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=HI63PUXnVMw

En el caso español, con "La salida de la misa de doce en el Pilar de Zaragoza" de, Eduardo Jimeno, realizada en 1895, la utilización propagandística de este primer cine por el Franquismo, ha sido fuente de estudio y polémica. Sobre este asunto más información en :



Salida de misa de doce de la Iglesia del Pilar de Zaragoza, en 1896, de Eduardo Jimeno.
(Fuente Canal Historia)

Finalmente, recomendamos un pequeño documental que resume la Historia del cine que podéis encontrar en Youtube.


También es muy recomendable visitar:

http://www.victorian-cinema.net/machines.htm
http://www.sitographics.com/especial/cronocine/cronocine.html
http://www.earlycinema.com/
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/luces_de_la_ciudad/
http://inventors.about.com/library/inventors/blmotionpictures.htm
http://www.cinehistoria.com/

http://www.cinehistoria.com/?page_id=49
http://www.guzmanurrero.es/index.php/Cine/Historia-del-cine-espanol.html
http://www.youtube.com/watch?v=4nj0vEO4Q6s&feature=related
http://videotecaparalamemoria.blogspot.com/
http://www.kipnotes.com/Entertainment.htm

__________________________________________________

Nota
* Aunque la versión más extendida habla de su desaparición en 1890, en la red he podido encontrar algunas fotografías y datos y que indican que Le Prince pudo morir en 1910 en Chicago. (Si alguien tiene algún dato fiable rogamos que nos lo comuniquen. Gracias.

martes, agosto 11, 2009

Prototipos. Reflexionando sobre la historiografía actual

Hace ya tres años, al comienzo de la andadura de este blog, hablé brevemente de algunos prototipos pictóricos y sociales. Hoy, y después de muchas reflexiones, me dispongo a dar una vuelta de tuerca más en el discurso historiográfico que en este blog emprendimos desde su inicio. Si en los post anteriores apuntábamos las carencias que había producido en la historiografía actual el proceso de asunción y somatización de la eterna crisis historiográfica, ahora es otro aspecto el que requiere nuestra atención. Se trata de la entidad del "prototipo".

Como si del mito de la caverna se tratase, y adaptando la teoría platónica, todos, sin excepción alguna, asociamos una imagen prototípica a un concepto, y esa, y no otra, será nuestra primera referencia mental y de ella dependerán, de un modo u otro, nuestras reacciones y la relaciones directas o indirectas que establezcamos a través de ella articulando nuestro pensamiento. Esto ocurre con la totalidad de los conceptos, hasta con aquellos que suponen un grado muy elevado de abstracción. Es decir, que el concepto "Uno", siendo el mismo para todos, no se nos presentará, figurativamente hablando, del mismo modos, ocurriendo que ese "Uno" genérico y esencial, se manifestará en una infinidad de "Unos" diferentes, que no por ello dejarán de ser la misma cosa...

Esto no es más que un resumen del proceso cognitivo y de las asociaciones propias del mismo, podríamos citar a una infinidad de autores, sumergirnos en una discusión bizantina y volveríamos al inicio de esta simplificación, pero ese no es el objeto de estas líneas. Tampoco lo es facilitar una base de apoyo a vertientes postmodernistas que se fundarán en esta multiplicidad aspectual para relativizar el discurso. Esta disertación se centra en una cuestión meramente figurativa, cuasi morfológica de un aspecto simple, o quizás no tan simple, pero que se aleja mucho de ese propósito "ultrarrelativizador".

Pues bien, al igual que existen estas ideas o conceptos esenciales y sus correspondientes transfiguraciones particulares, prototipos al fin y al cabo, hasta hace unos años, ocurría algo muy similar con las escuelas historiográficas, sólo que en este caso no hablábamos de mentes individuales, sino de una mente colectiva, la que deriva del ámbito universitario y del academicismo. La mayor parte del alumnado asumía que la esencia de cada una de estas escuelas, con sus postulados, su metodología, y su medio natural de estudio, tenía como representación mnemotécnica, una o varias personalidades relevantes, así desfilaba en nuestros apuntes y bibliografías toda una ilustre pléyade, bien pertrechada, que nos daba seguridad y nos permitía establecer comparaciones y debatir personalizando. Pero hete aquí que con la caída de las grandes escuelas, los prototipos se difuminan, y sólo quedan las etiquetas, mucho más peyorativas, armas arrojadizas del diálogo de un diálogo de sordos que parece no tener fin. Para mayor confusión, aquellas figuras que aún resisten, por la naturaleza de la vida humana, van desapareciendo paulatinamente, y con ello descubrimos que no hay relevo, al menos no con la suficiente entidad para aglutinar aquella mezcla de veneración y repulsión que a grandes rasgos producían las actuaciones de estos maestros. Primero cayeron los conceptos y ahora desaparecen las representaciones que de ellos quedaban.

¿La perspectiva futurible...? Señores, recuerden que en esta profesión debe imperar el criterio científico y el rigor, y en honor a la verdad, debemos asumir que el historiador no es un adivino, ni puede predecir reacciones o consecuencias futuras del proceso histórico. En resumen, que estas líneas son únicamente una reflexión, una descripción desnuda, dentro de los límites que la objetiva humana permite, de una realidad tangible y observable. Una reflexión, y por ende, un recordatorio.




miércoles, julio 08, 2009

Nonnullus. Suplemento Especial. XXV aniversario de la muerte de D. Claudio Sánchez Albornoz

Hoy 8 de julio se cumplen veinticinco años de la muerte de uno de los grandes maestros de la Historiografía española, D. Claudio Sánchez Albornoz. Una de las voces más autorizadas del medievalismo internacional y una de las grandes figuras del mundo universitario hispanoamericano. Con motivo de esta conmemoración, Nonnullus, revista de Historia ha querido dedicarle un suplemento especial en el que participan profesionales de ambos lados del Atlántico. Este trabajo estará disponible en la red el próximo otoño, más concretamente la segunda semana de octubre.

Se trata, no sólo de recordar al historiador, sino al hombre, al político, al pensador, al profesor, y su legado. Desde esta premisa, nuestros colaboradores, proyectarán su mirada también sobre la obra de D. Claudio y harán balance de su influencia en la historiografía actual. Todo para honrar la memoria de quien fue maestro de maestros.

domingo, junio 28, 2009

¡Ay del ay que del alma llega y en llegando allí se queda! (Afilando la pluma)


Hoy, curiosamente, este post será una filípica, o al menos eso pretendo. Parece ser que de la crisis de la historiografía pasamos a la crisis vocacional. Y hete aquí que resulta que, al final y a nuestro pesar, "las humanidades están en peligro de extinción". Con o sin Bolonia la pregunta que resuena en nuestros oídos es la misma, la que nace de la incredulidad de quienes viven en un falso pragmatismo. "¿Para qué sirve la Historia?", nos dicen. Y entonces el historiador traga saliva, suspira y encoge los hombros, y ocurre "¡Ay del ay que del alma llega y en llegando allí se queda!..."; en el mejor de los casos podrá defenderse explicando que, como dijo Helmut Kohl, " un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir", pero, muy a nuestro pesar, y aunque tenga toda la razón del mundo, quién pregunta no quedará satisfecho. Ocurre lo mismo que con el latín, víctima de muchos estudiantes descreídos que no asimilan que los conocimientos de latín ayudan a conocer otras lenguas de la misma familia, y dotan de agilidad mental, pero en fin.

En la Era Bolonia somos un "sector improductivo". No, señores. Lo que ocurre es que, igual que no es de recibo aplicar la idea y los conceptos derivados de una economía plenamente capitalista para definir la economía preindustrial, no lo es tampoco intentar asimilar y encuadrar las Ciencias Sociales en un plan diseñado y orientado, exclusivamente, para las carreras técnicas. Hay que buscar un término medio que nos permita adaptarnos a esta nueva situación y nos permita encontrar el sitio que a las Humanidades les corresponde. Otros mejor que yo, podrán hablar de lo que significa este cambio, y de lo que conllevaría la necesaria renovación académica, yo sólo me limito a constatar, en pocas palabras, que esta realidad existe, y a reivindicar los estudios históricos, su validez y el papel social que cumplen. Tenemos una reponsabilidad clara, no sólo para con la Historia, sino también para con la sociedad del momento, pese a la dificultad que parece haber actualmente para desempeñar nuestro oficio. El oficio de historiador, como tantos otros, está infravalorado. Se nos tacha de eruditos, de pedantes. No podemos alejarnos de la realidad que nos rodea, las torres de marfil nunca fueron hogares acogedores, y la esencia del conocimiento se basa en la interacción y la difusión.

Seguramente muchos pensarán que estas líneas no pasan de una pataleta. Pues bien, no es así. Serían tan sólo eso si se quedara en una queja al viento, pero lo que desde esta plataforma digital promovemos son las obras. ¿No se supone que llevamos sumergidos en una crisis historiográfica desde finales de los años 70? ¿No es hora ya de salir de ella, de impulsar nuevas opciones y retomar o modificar viejos caminos? Pues eso, la responsabilidad es nuestra: debemos actuar.